sábado, 6 de mayo de 2017

Kant

Nuestra época es, de modo especial,
la de la crítica. Todo ha de someter-
se a ella. Pero la religión y la legisla-
ción pretenden de ordinario escapar
a la misma. La primera a causa de su
santidad y la segunda a causa de su
majestad. Sin embargo, al hacerlo,
despiertan contra sí mismas sospe-
chas justificadas y no pueden exigir
un respeto sincero, respeto que la ra-
zón sólo concede a lo que es capaz
de resistir un examen público y libre.

La ética kantiana pretende respon-
der a dos problemas históricos
estrechamente relacionados, que se
le presentan al pensamiento moral y
político europeo desde el siglo XVI:
en primer lugar, la pérdida de la fuer-
za convocante de la moral religiosa;
y, en segundo lugar, la coexistencia
de diversas comunidades con sus
ideales de vida buena diferentes, al
interior de un mismo territorio y con
unas instituciones comunes.

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