viernes, 12 de mayo de 2017

¿Mestizo yo?

"¿Mestizo yo?" es ante todo una interrogación de una
identidad o de toda identidad, porque el mestizo no soporta
identidad alguna, menos aún la de llamarse mestizo. Por eso,
antes que afirmar que el mestizo no existe por ser éste el nom-
bre que otro le dio, habría que decir que tal vez esa misma falta
es la que lo hace ex-sistir (escrito así) con tal de no ser idéntico
ni a sí mismo ni a su semejante.

Dice Marduk Antonio: "¿Quién oye? Oye la boca. ¿Quién ve?
Ve la piel. ¿Quién de las partes del cuerpo no piensa? N i n g u -
na".

La mezcla de blanco y negro produce mulato
La mezcla de blanco y mulato produce cuarterón.
La mezcla de blanco y cuarterón produce ochavón de negro.
La mezcla de blanco y ochavón de negro produce salta atrás.
La mezcla de blanco y salta atrás produce tente-en-el- aire.
La mezcla de blanco y tente-en-el-aire produce casi limpio de su origen

Motecuhzoma tenía la creencia de que ellos (los españo-
les) eran dioses, por dioses los tenía y como a dioses los ado-
raba. Por esto fueron llamados [...] "Dioses venidos del cie-
lo". Y en cuanto a los negros, fueron dichos: "divinos sucios".

Aquí sí que resulta verdad la afirmación de Carlos Fuentes: "A los in-
dios los queremos más en los museos que en las calles".

[...] en aquellos tiempos, el mundo de los espejos y el
mundo de los hombres no estaban aislados entre sí. Eran ade-
más muy diferentes: ni los seres, ni las formas, ni los colores
coincidían. Los dos reinos, el de los espejos y el humano, vi-
vían en paz. Se entraba y se saltaba de los espejos.
Una noche, la gente de los espejos invadió la tierra. Su
fuerza era grande, pero después de sangrantes batallas las ar-
tes mágicas del Emperador Amarillo prevalecieron. Recha-
zó a los invasores, los aprisionó en los espejos y les impuso
la tarea de repetir como en una especie de sueño todas las ac-
ciones de los hombres. Les privó de su fuerza y de su figura
y los redujo a simples reflejos serviles. Un día, sin embargo,
se liberarán de este letargo mágico [...]. Las formas comen-
zarán a despertarse. Diferirán poco a poco de nosotros, nos
imitarán cada vez menos. Romperán las barreras de cristal y
de metal y esta vez no serán vencidas.

En un informe de la Audiencia de Quito, en 1573,
se los describe así:
Comúnmente de buen talle, aunque algo se diferencian
de los españoles. Comúnmente son mentirosos, chismosos,
noveleros, glotones; aunque hay otros virtuosos, toda su ocu-
pación es el ocio.

[...] es el avivato, el que no tiene leyes, que no tiene cómo
participar pero que participa, que no puede casarse pero que
produce mestizos todos los días, que no puede blanquearse
porque está prohibido pero que se blanquea constantemen-
te, que está al margen de la ley pero que le saca ventajas a la
ley, que trampea, que contrabandea. Nuestra sociedad colo-
nial es una sociedad de contrabandistas, ¿verdad? Porque no
existen vías legales al comercio, los mestizos no comercian,
les está prohibido participar en el comercio pero entonces se
inventan el contrabando, y el contrabando fue una de las acti-
vidades más robustas, sistemáticas, permanentes, durante el
período colonial, es decir, los mestizos vivían dinámicamen-
te, en una forma muy activa, pero al margen de la ley, al mar-

gen del matrimonio, al margen de la legislación, etc.
todo el texto aquI

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