miércoles, 27 de junio de 2012

Imperialismo CACRI

Se denomina CACRI al perro sin pedigrí cuya ascendencia es generalmente desconocida, que tiene características de dos o más tipos de razas, o es descendientes de poblaciones de perros salvajes o callejeros. "Raza aleatoria" es un término genético para referirse a un animal, población, o raza que se crio y desarrollo sin la intervención planificada de los seres humanos, y cuyo ancestro y composición son generalmente desconocidos.

domingo, 24 de junio de 2012

sábado, 23 de junio de 2012

Metamorfosis


Avergonzadas


Así lucen los Terroristas de Estado

Papito amado, tantos años sin ti, aferrándome , a lo poco que te dio tiempo de enseñarme, tu rectitud, tu gallardía, tu ímpetu, tu lucha, tu honestidad, tu sencillez, tu carácter, tu fuerza al hablar, al imponerte, de lo incorruptible, de tu honradez, eso hoy papi, donde quieras que estés, deseo que lo sepas, que sepas que dejaste a tu hija bien formada, con principios, valores, con mucha moral y ética, Algún día se que estaré a tu lado, se que estas en el cielo y me vas a esperar, estoy trabajando para estar allá.

                Los monos son demasiado buenos para que el hombre pueda descender de ellos.Friedrich Wilhelm Nietzsche

Golpe Express


Pecado capital


Golpe de Estado en Paraguay


jueves, 21 de junio de 2012

Perdidxs en el space


Adecaje




domingo, 17 de junio de 2012

sábado, 16 de junio de 2012

Actualizate

Estamos en las eras de los multiversos, el monismo es obsoleto. 

Rumbo fascista


miércoles, 13 de junio de 2012

Improperio

Tuve la fortuna de estar presente el día que José Ignacio Cabrujas respondió a la pregunta:
-¿Por qué la televisión?
-Sólo se puede cambiar desde adentro.
Ese logro también lo llevó a la tumba. Antes de morir relató que en un viaje a Margarita, la mujer de al lado le estuvo hablando durante todo el vuelo de las consecuencias de combinar distintas marcas de productos para el cabello. 

domingo, 3 de junio de 2012

Equivalentes


24 de marzo del 2003 / Janet Kelly ya no vive aquí


Aseguran que un Dios Salvaje gobierna ese momento definitivo en el que los hombres deciden despedirse de la vida con un acto propio, violento e irreversible. Dicen demasiadas cosas sobre quienes se despiden prematuramente de la vida. ¿Puede un suicidio, uno de los setecientos casos que conmueven a la sociedad venezolana todos los años, convertirse en el paradigma de un momento histórico convulsionado? Habría que ver. Lo cierto es que el 24 de marzo de 2003 no fue un buen día para Janet Kelly, la académica que llegó a Venezuela en 1982, para integrar el plantel de profesores del Instituto de Estudios Superiores de Administración, conocido como IESA.

Tenía 56 años, había nacido en Overbrook (Pennsylvania) y la mañana de ese lunes quedó para siempre sellado como un signo indescifrable en el mapa de las turbulencias nacionales. La investigación adelantada por las autoridades policiales dejó en claro que la doctora Kelly escribió en un papel nombre, cédula, teléfono y dirección de habitación. Y lo guardó en un bolsillo de su pantalón. También le entregó un sobre a la empleada doméstica de su casa, Amparo Lozano, y se despidió de ella antes de las diez de la mañana.

Esta mujer gruesa, de estatura baja, con el pelo lacio y ojos severos, a través de los cuales se expresaba una mirada aguda y perturbadora de la vida, encendió el motor de su automóvil toyota Yaris y se dirigió a la Cota Mil, arteria de circunvalación que rodea el norte de la ciudad de Caracas. En uno de los puentes de esta autopista detuvo el vehículo y se lanzó al vacío como si ese fuera un rito común en la vida de los venezolanos.

Un conductor encontró el cadáver y llamó a la policía del municipio Chacao. A las once de la mañana la noticia se había regado como pólvora encendida, y su muerte se convirtió ya en un signo de espanto y en una enorme interrogante que tal vez nadie pueda resolver. Por lo menos dos emisoras de radio recibieron llamadas de ciudadanos que confesaron haber visto a la señora Janet Kelly en la autopista, empujada por chavistas desde lo alto del precipicio. Otros acusaron a antichavistas de haberla arrojado al vacío.

La verdad es que nadie podía entender esa muerte. Era tan incomprensible tal desesperación en una intelectual que apreciaba Venezuela por su gente, por su clima, por su calidad de vida; en una empresaria que decidió -cuando otros vendían sus empresas- adquirir el único periódico en idioma inglés del país; en una madre cariñosa y atenta de sus hijos; en un espíritu que había peleado a brazo partido contra los lugares comunes y contra los rótulos que simplificaban la complejidad de la realidad venezolana; en una mujer llena de energía que nadaba una vez a la semana cuarenta piscinas con estilo, como la más exigente de las competidoras. Pero además era imposible comprender ese gesto en una persona que conocía los estragos que producía el suicidio en los hijos (a su marido, Gustavo Escobar, se le suicidó la madre en Nueva York).

Horas más tarde su hijo Daniel (Juan Pablo estudiaba en Francia) encontró en el departamento de la avenida Mohedano en La Castellana la carta que dejó su madre. Se desvanecían ante esta prueba entonces todas las especulaciones de los chavistas y antichavistas de la Cota Mil, así como las especulaciones políticas de cualquier otro orden. En esa comunicación, escrita en inglés, Kelly se despedía de su familia y del mundo. Allí le pidió perdón a sus hermanos de Estados Unidos, por haberse alejado por tanto tiempo. Y también se disculpó ante sus hijos, quienes ya habían sufrido los problemas psicológicos del padre.

Dolorosa en muchos sentidos, esa carta manifiesta su estado de ánimo. Había perdido todas las esperanzas: se sentía frustrada como madre, como esposa, como mujer e incluso como docente. Suponía que sus colegas en el IESA no la toleraban. En otro momento hace referencia a la guerra de Irak: si mueren tantos seres humanos allá, qué podría importar, alega, otra muerte en Caracas. Nunca habla de problemas económicos en esta correspondencia, pero reconoce que ha hecho una mala inversión con la compra de The Daily Journal.

Ni esta carta final, ni la feroz forma simbólica que escogió para despedirse, se parecen a lo que dibujó la vida exterior de Janet Kelly. La parábola de su educación tampoco pareciera tender sombras que permitieran presagiar semejante final: secundaria en el Colegio del Sagrado Corazón de Overbrook (Pensilvania, 1965); licenciatura en la Escuela de Servicio Exterior en Georgetown (Washington, DC, 1969); maestría (1971) y doctorado (1975) en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Universidad de John Hopkins (Washington, DC); y trabajo posdoctoral en Harvard (Massachussets, 1976). Un desempeño ejemplar, sin grietas ni zonas grises.

Se ha estudiado que las mujeres se suicidan de forma muda, silenciosa, íntima. Escogen una bañera con agua tibia para cortarse las venas. Otras veces toman pastillas o encienden el gas en la cocina. Rara vez optan por una ventana para lanzarse al vacío, aunque se conocen casos. Aquí también la terca decisión de Janet Kelly se encargó de romper los paradigmas conocidos.

Sobreviven demasiadas incógnitas frente a la desaparición de Janet Kelly, entre otras razones porque la muerte es un planeta desconocido para los seres humanos. Todo el mundo siempre la percibió como la mujer fuerte, cínica, provocadora… ¿No se habrá cansado de ser lo que era? Como lo ha anotado con tino la columnista Ana Julia Jatar, había perdido a su padre recientemente. ¿No era esa figura la que la ayudaba a enfrentar el mundo desde ese papel incómodo que había aprendido a jugar socialmente?

Ella era irreverente e iconoclasta. ¿Esa posición no la condenaba a la soledad en un país polarizado e insoportablemente tenso, en el que no siempre caían bien las confrontaciones? Había pasado toda la vida en el aula, dedicada a entender con rigor prusiano la gerencia privada y las políticas públicas. ¿No sería intolerable haberse echado al agua de los negocios y presentir que el fracaso se avecinaba como una catástrofe inevitable? Finalmente, su muerte no logró salvarse de los convencionalismos de un país enfermo. La locura del chavismo y de la oposición no pudo respetar ni siquiera sus últimos gestos.

Cabe preguntarse qué se puede rescatar de una vida, si su fortaleza o su debilidad, si su deslumbramiento como figura pública o ese momento de crisis personal cuando todas las oportunidades se desvanecen y se siente que no tiene sentido seguir adelante. La razón pareciera indicar que es necesario rescatar los impulsos vitales. Pero no podemos ser inflexibles. En muchas direcciones cabría reconocer que el brillo de una vida valiosa puede apagarse también porque el país vive una de sus peores tragedias contemporáneas. La nación en los últimos años ha deprimido y asfixiado a sus ciudadanos. Acabó con todas las certezas. Lo que no es poca cosa. He ahí una oscuridad no resuelta. http://gentequenecesitaterapia.wordpress.com/2005/09/24/parte-de-guerra/

Adecaje

En honor a Janet Kelly 


Janet me había llamado a la casa hace como un par de semanas, y no le había respondido aún. Hacía tres días que estaba pensando mucho en ella y pensaba contestarle la llamada. Cuando supe la noticia sentí un peso enorme. La llamé de inmediato y le dejé un mensaje en su celular, diciéndole que disculpara la demora, que estaba respondiendo su llamada, y que me respondiera cuanto antes, como guardando la esperanza de que la noticia que había oído un amigo por radio no fuera cierta. Lamentablemente se ha confirmado la noticia, y me siento bastante mal por lo que le ha ocurrido a Janet. Una persona de marcada inteligencia: penetrante, perspicaz, culta, enterada. A pesar de las discrepancias que con ella tuve, fué muy gratificante para mí las posiciones honestas intelectualmente que asumió en este proceso político. Fué muy crítica contra el gobierno, pero también lo fué de la oposición. Sé que esto no se lo perdonaron ni siquiera muchos de sus más cercanos colegas y "amigos". No aceptó el chantaje del maniqueísmo intelectual. Era de las pocas personas que admitían públicamente sus errores, y trataba de ir aprendiendo a nuevas cosas. Todos debemos aprender de esto. Fué una persona en muchas ocasiones poco "diplomática", pues gustaba de decir lo que sentía, lo que pensaba. Esto le trajo muchos tropiezos, y hasta por un tiempo trató de cambiar, pues el ambiente en Venezuela parece que así lo imponía. Personalmente me dió consejos de este tipo, aunque al final decía que lo importante es la verdad y el debate sincero, como se manifestó en sus últimos escritos.

Pienso que, como decía un amigo, Janet ha sido víctima de la guerra en que estamos. Guerra de incomprensiones, de intolerancia. No se le perdonó su no-alineamiento, y fué acusada, persistentemente y de manera infamante, de que había comprado el Daily Journal con dinero "del oficialismo". Su proyecto era crear un vehículo independiente y objetivo, a diferencia de la gran mayoría de nuestros medios actuales. Me pidió en esa ocasión de la compra del Journal que pensara en colaborar con entrevistas y hasta artículos, a lo cual respondí afirmativamente, llegada la ocasión (Fué ella quien me indujo a comenzar a escribir artículos de prensa, en el Universal).

Ahora siento mucho no haberla visto antes de su muerte. Con frecuencia me dió consejos de vida (siempre me pedía prudencia), pienso que sinceros, de amistad, durante mi estadía en el IESA. No siempre la comprendí y en ocasiones fuí muy injusto con ella, malinterpretando sus intenciones. Siento mucho no haber asistido a las dos últimas fiestas a las que me invitó, para compartir con los colegas del IESA y con gente pensante de la oposición. Siempre estaba tratando de edificar puentes de comunicación, de diálogo. Participó activamente en la Mesa de Diálogo convocada por el Presidente, a pesar de durísimas críticas de los intolerantes. Se arriesgó y siguó sus instintos de honestidad intelectual que le habían inculcado en las universidades norteamericanas, según habíamos comentado en ocasiones: se jugó el pellejo en este proceso político, y los venezolanos debemos honrar este trabajo de construcción de futuro, tan ingrato en ocasiones, en las actuales circunstancias. Aún a pesar de mis muchas desaveniencias con ella, lloro su muerte. Sólo pido que no me hubiera buscado por consejos para esta terrible decisión que ha tomado, pues me sentiría culpable por la demora de mi respuesta, ya que esta, de haber podido producirse, hubiera sido de apoyo incondicional, y quizá hubiera sido la pequeña diferencia para conservarla entre nosotros, los venezolanos que ya la añoramos entre nosotros.

Donde quiera que estés, Janet: cuenta conmigo. En el Reino nos vemos. Un fuerte abrazo y un beso, por siempre,

Felipe


Nota de aporrea: El minstro Felipe Pérez se refiere a la trágica muerte de la internacionalista Janet Kelly, en un accidente automovilístico el 24 de Marzo.


http://www.aporrea.org/actualidad/a2658.html

sábado, 2 de junio de 2012

Autoregúlate


Una manera de hacer frente a la farsa electoral en curso es  iniciar una abstención activa. Inventamos o erramos, o si tú no te conoces seguirá el camino del rebaño.

HISTORIA DEL CUARTEL


 El Teniente al Sargento.- Por orden del capitán, la tropa asistirá mañana al campo de ejercicios en uniforme de campaña, a fin de presenciar el eclipse de sol que, según los periódicos, tendrá lugar a las 11:00 en punto. Mas tarde, y en el propio campo, un especialista en Astronomía explicará a los soldados la causa del raro fenómeno. Si llega a llover, las explicaciones tendrán lugar en el comedor del cuartel.


   El Sargento al Cabo.- Por orden del capitán, mañana habrá un eclipse de sol en el campo de ejercicios. Seguidamente empezará a llover, por lo que las tropas pasarán al comedor del cuartel, en donde un Astrónomo, en uniforme de campaña, les dirá a los soldados lo que los periódicos dicen acerca del fenómeno.

   El Cabo a los Soldados.- Mañana a las 11:00 el capitán eclipsará el sol con unos periódicos en el campo de ejercicios, más tarde un especialista hará llover en el comedor; para que el raro fenómeno se produzca, la tropa deberá vestirse con uniforme de campaña.

   Los Soldados entre ellos.- Mañana a las 11:00 el sol eclipsará al capitán, quien por la tarde volverá a aparecer en el comedor del cuartel en uniforme de campaña. Los Astrónomos tratarán de explicarnos las causas del raro fenómeno, pero si no entendiéramos, va a haber un especialista. Los soldados llevarán periódicos para taparse, por si acaso llueve.

El Conocimiento como poder

Es lamentable ,mucho, que Henrique Capriles Radonsky no perturbe ,minimamente, la desidia de los mestizos blancos ,de mente y ,a veces, pocas veces, de piel que controlan el poder popular para la cultura alienada, alcohólica y consumista ,típicamente adeca, que continúa administrando la vetusta estructura pre-capitalista al servicio del más rancio imperialismo, responsable de que Venezuela continúe siendo un cuartel.
Mono ve mono hace o si tú no te conoces, seguirá el camino del rebaño.