domingo, 7 de abril de 2013

Digresión


Perdonen la digresión, pero esta relación del hombre con la verdad nos ayuda a entender cierto tipo de comportamiento: la persona que es violenta porque va guiada por una idea fija de la que no está segura; “el que no está seguro de lo que no puede estarlo”, que es una definición del “liberal”; el “fanático”, que está seguro de muchas cosas, suple con violencia desatada la evidencia que le falta y está dispuesto a borrar con sangre las interrogantes que le hacen sus dudas, a ahogar con ella la voz que le dice que vive en lo falso, que todo eso es simple inautenticidad. La principal ocupación del fanático es mentirse. Ni el hombre sinceramente instalado en sus creencias ni el intelectual puede ser fanático, el primero porque esta de verdad seguro y sereno; el segundo porque sabe que toda idea es cuestionable, y aún siendo verdadera no la confunde con la realidad. El fanatismo se queda para los que blanden creencias en las que no están o los que manejan desde fuera ideas que no son suyas. José Ignacio Cabrujas

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