sábado, 6 de agosto de 2016

Patriarcado senil, salvaje y terminal

EL PODER COMO UNIDAD FÉRREA
Sobre la prehistoria del fascismo y la unidad férrea del poder, cincelada en una de las murallas romanas de Barcelona, junto a la catedral, informaba el diario “La Vanguardia hace un año:
"Así, en la torre más cercana a la Catedral está grabado uno de los símbolos del poder romano, un "fascis", un manojo de 30 varas de abedul u olmo atadas por una cinta. Este haz sujetaba a su vez un hacha. El "fascis", heredado de los etruscos, lo portaban los lictores, la escolta que acompañaba a los magistrados, cónsules, pretores y otros cargos públicos de Roma. Representa el poder de la unión. Una sola vara puede romperse fácilmente, pero es imposible quebrar 30 juntas. La piedra en la que aparece este símbolo debió de proceder del monumento funerario de un ciudadano destacado de la antigua Barcelona (…).
Tras la caída del imperio romano, el “fascis” desapareció como símbolo durante algunos siglos (...).
Fue uno de los símbolos de la antigua Roma que adoptó Benito Mussolini, y de hecho del vocablo latín “fascis” deriva el nombre de fascismo.”

Símbolo de la unión y las fuerza, altamente valorado en la actualidad. Como se decía, o mejor, se gritaba en España (y como muchos conservadores y algunos supuestos progresistas exclaman hoy):
"¡Una, grande y libre!".
Lo de "grande" era un delirio del pasado, y lo de "libre", la broma final del slogan.
La historia continúa, implacable, y el hombre evoluciona, dicen, pero se cantan los mismos errores y barbaridades de otras épocas.
   Abajo al centro, el baldío que demuestra que ser burguEs es una tara

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