viernes, 24 de febrero de 2017

¿Quién se beneficia con el actual desorden gubernamental?


Por: Jorge Giordani
Primero que todos, la oposición política venezolana esa que muestra con toda su intensidad volver al pasado de la Cuarta República, o peor aún entregar el país a los intereses extranjeros, con un condimento particular que es el de aplicar las políticas neoliberales que ya tuvieron su efecto a finales del siglo pasado, particularmente en las décadas de los ochenta y los noventa. Privatizarían hasta su propia familia si fuese necesario, bajo un régimen autoritario de corte fascistoide, como el que expresan bajo la manga de una supuesta democratización. Para la oposición y su política nacional, su mejor aliado lo tienen en los desatinos del actual gobierno, y mientras más tiempo dure en su ejercicio, más fácil le resultará ganar unas elecciones, dado que el costo político ahora lo continuará pagando el gobierno, luego lo tendrá que asumir el pueblo, por si no bastan los ejemplos lamentables de lo que está ocurriendo en Argentina y en Brasil con los gobiernos de Macri y la impostura de Temer y sus corruptos aliados.
En segundo lugar, los que se benefician son los sectores de la burguesía ligados al comercio, y el sector financiero, quienes buscan extraer la mayor cantidad de renta posible, como lo hicieron antes de la llegada del gobierno bolivariano en 1999.
Un tercer sector beneficiado, que de paso quiebra con lo que se pretendía durante el gobierno del Comandante Chávez, la llamada unión cívico militar, lo que ha venido a convertirse en la ocupación por parte de dicho estamento militar en los cargos de la Administración Pública, dejando de lado lo que son sus verdaderas funciones de seguridad y defensa del país. Con ello, la Fuerza Armada terminará pagando un alto costo político a medida que pase el tiempo, y este gobierno cese en sus funciones en las próximas elecciones, cuando ellas se realicen, dado que no es eterno, ni el pueblo venezolano estará en condiciones de brindarle su apoyo.
Un cuarto beneficiado del desorden gubernamental actual, son las empresas transnacionales que continúan haciendo su agosto, para ello es suficiente mirar lo que ocurre en el exabrupto cometido por el gobierno, en el denominado ¨Arco Minero del Orinoco¨.
Un quinto beneficiario, lo será el gobierno norteamericano junto a sus aliados en el exterior de Europa, y de América Latina, quienes someterán al próximo gobierno conservador en Venezuela, en caso de darse esa situación explosiva, al gozar de todas las prebendas y privilegios que puedan disfrutar desde la sumisión geopolítica, hasta el disfrute de condiciones privilegiadas en sus intenciones de tener no aliados políticos, sino serviles consumidores de su ¨modo de vida¨.
A todas estas el gran perdedor será la mayoría del pueblo venezolano, el cual se encuentra en una situación cada vez más comprometida en su nivel de vida, y ahora acorralado por las últimas medidas de corte autoritario que emana del propio gobierno en su desesperación al no poder resolver los problemas socioeconómicos internos, y el aplicar mecanismos cada vez más evidentes de coacción a quienes se atreven a cuestionar su incapacidad por resolver dichas situaciones que se agravan con el pasar del tiempo.
Como lo llegó a afirmar John K. Galbraith ¨para saber lo que se oculta detrás de toda iniciativa (o falta de iniciativa) es conveniente averiguar quién se beneficia con este desorden¨, cada quién que saque sus propias cuentas y que no venga a decir mañana que lo engañaron…

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